¡Buenas, buenas! ¿Cómo están, mis futuros oradores?
Ya sabemos las características generales de los textos
argumentativos y, por lo tanto, la importancia de los argumento en tanto
razones potenciales que nos ayudan a defender una idea. Ahora bien, así como se
pueden presentar argumentos, también pueden aparecer ciertos contraargumentos.
Veamos, sencillamente, de qué se trata…
CONTRAARGUMENTOS
¿Qué pasa cuando
escuchamos argumentaciones de personas con las que no estamos de acuerdo?
El Diccionario de la Real
Academia española define contraargumentos a
“argumentos que se emplean para oponerlo a otro anterior”. Entonces, cada
vez que elaboro un argumento que tiene el objetivo de manifestar mi oposición a
una idea, ese “argumento” recibe el nombre de contraargumento.
Por ejemplo, selecciono
del material de la clase pasada una de las creencias que se mencionaban: “Ella dice que él la maltrata pero para mí se
hace la pobrecita para que le tengan lástima.”
Si la consigna fuera
elaborar un argumento y un contraargumento, podría proponer:
Argumento: “Evidentemente, ella se hace la
pobrecita, porque cuando su marido se va a trabajar toda una semana al campo,
se reúne con sus amigas, pone música fuerte y consume bebidas alcohólicas.
Cuando él regresa, siempre está cansada, no tiene ganas de hacer las tareas del
hogar y se la pasa tirada en la cama… y claro, si estuvo de parranda todo el
fin de semana”.
Contraargumento: “Lamentablemente, ella es víctima de
una violencia psicológica ejercida por su marido que le reprocha,
permanentemente, su imposibilidad de conseguir un trabajo estable como
consecuencia de sus escasos estudios que no pudieron ser completos debido al
contexto familiar vulnerable en el que se crió”.
Actividad:
La clase pasada leímos sobre las tareas de
cuidado. Allí, desde la ESI, arribamos a la idea de que “cuando no se distribuyen de manera igualitaria entre quienes comparten
el hogar, estas tareas en general implican una sobrecarga para las mujeres (…)”.
Escribí dos argumentos y dos contraargumentos para esta afirmación. En
cada uno de ellos tenés que proponer un ejemplo de una situación cotidiana
real que te ayude a defender esa idea (o contra-idea).
Seguimos
un poquito más…
¿Cómo
leer las argumentaciones?
ALGUNOS
CONSEJOS PRÁCTICOS
Cuando leemos cualquier texto argumentativo e incluso cuando somos los
productores del mismo, lo importante (tenga o no una estructura prototípica) es
que nos dispongamos para darnos cuenta de:
1. ¿De qué nos quiere
convencer? Mediante esta pregunta reconstruimos la tesis.
2. ¿Cómo lo hace? es decir: ¿con qué
argumentos o razones lo hace? Mediante esta pregunta, revisamos los argumentos
en que se basa el productor para evaluar, por nuestros propios medios, si
estamos de acuerdo o no.
Es
necesario que, ante todo texto argumentativo, tengamos un posicionamiento
crítico. Esto significa que no debemos tomar al pie de la letra la tesis, sino
que tenemos que contrastarla con los argumentos para ver si realmente tienen
razones lógicas para sostenerse.
Los lectores ingenuos pueden tomar la tesis como información cierta,
aunque no lo sea, porque es una idea sostenida particularmente por el
productor, pero no una verdad probada científicamente. No analicemos la verdad
en el texto argumentativo sino el acuerdo que podamos tener con su productor o
no, según la validez de los argumentos.
Realizá la lectura del siguiente texto publicado en Página 12 (digital) y disponible en el siguiente enlace: https://www.pagina12.com.ar/264005-la-esi-y-la-crisis-del-cuidado, y luego respondé:
1. ¿Cuáles son las tareas de cuidado que se incorporaron en este tiempo de pandemia que vivimos, según la autora?
2. ¿Cómo valora, la autor, el lugar de la ESI en las escuelas?
3. Teniendo en cuenta los consejos arriba explicados, respondé: ¿De qué nos quiere convencer? ¿Cómo lo hace (con qué argumentos)?
4. ¿Estás de acuerdo con su postura? Elaborá tres argumentos que defiendan tu posicionamiento.
¡Qué nuestras ideas también sean escuchadas!
Hasta la próxima
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